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Maria Félix, la diva más grande de la Época de Oro del cine mexicano

“María Félix nació dos veces: sus padres la engendraron y ella, después, se inventó a sí misma”. De esta frase se sirvió el Premio Nobel Octavio Paz para definir la esencia de la que, probablemente, sea la actriz más importante de la historia del cine mexicano.

“La Doña” nació un 8 de abril de 1914 en Álamos -en el estado de Sonora- y, como si lo hubiese planeado, murió el mismo día 88 años después.

Su carácter indomable, su altivez y su mirada retadora la encumbraron como una gran diva del cine mexicano. Desafió las normas y evitó siempre ser encasillada en un cine que caían constantemente en los estereotipos de la época.

Su historia es tan trepidante como su carácter: su padre fue descendiente de los indios yaqui y su madre tenía ascendencia española. Tuvo 15 hermanos. De niña disfrutó con aficiones propias de los chicos y admiró siempre a su hermano Pablo, a tal punto, que sus padres los separaron por miedo a que la relación sobrepasara lo fraternal. Se casó a los 16 años y pocos años después se separó, acarreando los chismes de sus conocidos por su condición de mujer divorciada en una época que esto no era aceptado.

Pronto decidió mudarse a la ciudad de México con su hijo, pero este le fue arrebatado por su primer marido. Prometió que lo recuperaría algún día, cosa que sucedió.

Su llegada al cine fue casi accidental. El director de cine Fernando Palacios le preguntó a María en plena calle si deseaba hacer cine. Ella respondió de forma directa: “Si me da la gana, lo haré. Pero cuando yo quiera. Y será por la puerta grande”. Y así fue.

Trayectoria artística

María Félix trabajó en más de 47 largometrajes entre México, España, Italia y Francia. Nunca aceptó la llamada de Hollywood.

Maclovia de Emilio Fernández (1948)

 

Entre sus mejores películas se encuentran: La diosa arrodillada, Maclovia, La cucaracha, Tizoc, Camelia, La Valentina, La estrella vacía, Mesalina, La monja alférez, La mujer sin alma, French Cancan y La pasión desnuda.

 

La diosa arrodillada (1974)

 

Trabajó con los grandes directores de la época como Emilio ‘El Indio’ Fernández, Ismael Rodríguez, Roberto Gavaldón, Julio Bracho, Emilio Gómez Muriel, al igual que con extranjeros como Luis Buñuel, Jean Renoir, Luis César Amadori y Carmine Gallone, entre otros.

 

Los ambiciosos de Luis Buñuel (1960)

Obtuvo el Premio Ariel como mejor actriz y, años más tarde, la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas (AMACC) reconoció su carrera con un Ariel de Oro a su trayectoria.

María Félix, con el paso del tiempo, se ha convertido en leyenda. Su carácter indómito, su gran talento y su brutal belleza ha marcado a fuego en la memoria de los cinéfilos del mundo su imponente figura.

 

 

 

 

Fuente: El País

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