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Kandy, la abuelita mochilera: una mujer que inspira

«Estudié Derecho, fui abogada, pero en el momento que cumplí los 65 años dije: “Se ha terminado”.

La española Cándida García Santos estudió leyes y ejerció como abogada por décadas, pero su sueño por recorrer el mundo jamás se esfumó. Ya desde los 20 años lo tenía claro. A esta edad regentaba uno de los primeros camping que se habían abierto en España en los años 50. Allí tuvo la oportunidad de conocer distintas culturas: las historias que contaban los viajeros que se alojaban en el camping lograban dibujarle bastante bien las realidades de distintas partes del mundo. Pero a Kandy no le bastaba con imaginarlas, ella soñaba con experimentarlas en primera mano. Y, tarde o temprano, eso fue lo que logró.

Con 66 años de anhelo acumulado emprendió su travesía. Empezó por Argentina, dio la vuelta al globo y volvió por la India. En 9 meses de viaje logró conocer 74 países y desde ahí no ha parado. “Este descubrimiento hizo de mi otra persona y fue tal la sensación de libertad que sentí, que ya no supe, ni quise, volver a cerrar mis alas. Ahora, con 83 años, aún sigo volando y disfrutando”, afirma
Su primer viaje requirió de un mínimo presupuesto, muy poco equipaje y una gran dosis de valentía y decisión. Cándida logró conocer los rincones más desconocidos y maravillosos del planeta y lo hizo, tal y como ella soñó hacerlo: sola. Según Kandy viajar así te permite aprovechar de una serie de ventajas, como el decidir sin tener que consultar a tu compañero/a cuándo viajar, dónde hospedarte o qué hacer primero. Incluso asegura que de no haberlo hecho sola, no hubiera conseguido lograr su sueño. Sin embargo, un día, durante un viaje, llegó a conocer una razón capaz de hacerla cambiar de opinión y aceptar compañía.

Estando en la India conoció a una joven que le conto sobre su madre y el miedo que tenía de viajar sola, conocer lugares donde no hablaban su idioma, subirse a un avión, hacer planes, etc. En ese momento, Kandy pudo verse a ella misma como alguien que podía ayudar a otras mujeres a retomar los sueños que un día abandonaron y llevarlos a cabo.

Y así lo viene haciendo desde hace 3 años. Ella sirve de guía para otras mujeres viajeras, se ocupa de todo, alojamiento, comida, transporte. Ellas solo se dedican a soltar sus miedos y disfrutar. Confiesa que si bien viajar sola fue fascinante, hacerlo acompañada lo es más: Contemplar la felicidad de aquellas mujeres que pensaron que jamás volverían realidad sus sueños resulta gratificante y enorgullecedor.

Es así como en un contexto en el que muchas mujeres aún no están seguras de dar ese paso de libertad que las desencadene, por fin, de un pasado que las ha detenido por decenas de siglos, Kandy se ha convertido en un ejemplo a seguir y una verdadera inspiración.


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