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Gertrude B. Elion, ganadora del Premio Nobel de Medicina en 1988

Gertrude, conocedora por experiencia propia del valor del esfuerzo, manifestaba: “No tengas miedo al trabajo duro. Nada que vale la pena viene fácilmente. No dejes que otros te desanimen o que te digan que no puedes hacerlo. En su día a mí me dijeron que las mujeres no podían entrar en la química. No vi ninguna razón por la que no pudiéramos.”

Premio Nobel de Medicina en 1988, sus medicamentos hicieron posible el trasplante de órganos. Sus píldoras transformaron la leucemia infantil , que era fatal, en una enfermedad a la que sobreviven hoy el 80% de las víctimas. Además, Gertrude desarrolló el tratamiento para gota y herpes. También creó el primer medicamento capaz de destruir un virus. Su investigación sentó el fundamento de la AZT, que por años fue la única droga aceptada en los Estados Unidos de América para los pacientes.

Gertrude Belle Ellion, trabajando desde un laboratorio de la empresa privada, logró realizar una auténtica revolución en el método de investigación, desarrollo y tratamiento de medicamentos.

Como ella había mencionado en numerosas ocasiones, el revulsivo para dedicarse a la ciencia se produjo cuando tenía quince años:

“No me sentí inclinada hacia la ciencia hasta que mi abuelo murió de cáncer de estómago. Decidí que nadie debía sufrir tanto”.

George Hitchings, jefe de laboratorio de la compañía farmacéutica Burroughs Wellcome, entrevistó a Gertrude para el puesto de ayudante y no dudó en contratarla. La colaboración entre ambos fue pionera pues, desde el punto de partida conocido de que las células de los seres vivos tienen que sintetizar ácidos nucleicos, la introducción en el organismo de piezas erróneas, podía bloquear el crecimiento de células cancerosas, parásitos o bacterias.

Los descubrimientos más destacados de Gertrude Elion: azidotimidina (AZT, primer medicamento antirretrovial para el tratamiento del sida), 6- mercaptopurina (PURINETOL, primer tratamiento contra la leucemia), Azatioprina (IMURAN, primer agente inmunedepresor, utilizado en los transplantes de hígado para evitar el rechazo), entre otros.

Su espectacular lista de descubrimientos le condujo a obtener el Premio Nobel en 1988. Antes, en 1967, se convirtió en jefe del departamento de terapia experimental de la compañía, cargo que ocupó hasta 1983.

 

 

 

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