La voz de Juana

Educa sin machismo

Las personas machistas no nacen, se hacen. Ningún niño o niña llega al mundo consciente de que haya un único rol para él o ella en la sociedad en función de su sexo. Nadie nace sabiendo cómo discriminar, cómo dominar, cómo agredir o violentar. Todo eso se aprende en el camino y es allí donde entra nuestro rol como padres.

Ser papá o mamá es ser responsable de ayudar a formar a un ser humano. En nuestras manos está enseñar a nuestros hijos acerca del mundo y ayudarles a forjar aquellos rasgos que les caracterizarán como adultos.

Por eso mismo, no vas a querer verlos crecer como personas machistas. No querrás ver que tus hijas crecer creyendo que su único valor está en ser esposas, madres y amas de casa o en cumplir con un prototipo de belleza o que tus hijos se conviertan en hombres incapaces de expresar sus emociones sin recurrir a la violencia o la agresión.

Se vale llorar

La tristeza, la frustración y el enojo son también parte de la vida. Enséñales a tus hijas e hijos a expresar sus emociones de forma positiva, sin agredir a otros.

No existe otra cosa como juguetes exclusivos para niñas o para niños

Tanto las muñecas, los vídeojuegos y bolinchas, ayudan a tus hijos e hijas a desarrollar destrezas necesarias para su vida como adultos. Déjalos jugar como quieran.

No hay una única forma correcta de ser hombre o ser mujer

No todos los niños gustan del fútbol y la aventura y no todas las niñas son delicadas y tímidas. Cada persona es única, ¿por qué tratar de cambiarlos para que se ajusten a un molde? Permití que exploren sus intereses.

El sexo de una persona no condiciona su capacidad intelectual

Hombres y mujeres son igualmente inteligentes y capaces de desarrollarse con éxito en cualquier ámbito laboral. No hay espacios, ni carreras reservadas para unas u otras personas. Apoya sus sueños y ayudálos a triunfar en lo que les gusta.

Las tareas domésticas son responsabilidad de todos

Formar parte de una familia implica colaborar de acuerdo con la edad y las capacidades de cada quien. Dejá que tu hijo te ayude a cocinar y que tu hija te asista en el lavado del carro.

“Femenino” no equivale a malo o vergonzoso

Los apelativos femeninos no tienen por qué ser usados como un insulto. Enseña a  que ser mujer es tan “cool” como ser hombre y que hacer las cosas “como las hacen las niñas” también puede traer resultados sorprendentes.

 

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